martes, 28 de octubre de 2014

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Afinación.

Afinando tu saxofón

Desde el primer momento que empieces a tocar es importante que te preocupes en emitir un sonido lo más afinado posible. El sax nace con una ligera desventaja respecto a otros instrumentos y es que el sonido, para que sea de calidad, debes ir lo construyendo paulatinamente mediante la técnica del envío del aire. El dominio de dicha técnica nos llevará poco a poco a adquirir un sonido robusto e interesante y como no, afinado.
La afinación puede irse trabajando al poco de empezar a tocar el saxofón. Como afinamos el sax? Pues de la siguiente manera:
  • introduciendo más la boquilla sobre el tudel, la afinación subirá.
  • sacando más la boquilla sobre el tudel, la afinación bajará.
Entraremos más la boquilla para subir el saxo de afinación.
Sacaremos más la boquilla para bajar la afinación del saxo
Que quiere decir que bajará o subirá? Cada sonido musical dista medio tono el uno del otro (existen doce sonidos musicales a los que llamaremos cromáticos o escala cromática). Una nota, si no está correctamente afinada puede que esté más cerca del sonido que tenga medio tono por encima (si está “alto” de afinación) o medio tono por debajo (si está “bajo” de afinación). A veces, estar desafinado no significa estar medio tono encima o debajo del timbre real de la nota que emitimos, sino un poquito menos, con lo cual se produce una sensación un poco extraña y desagradable, como la de que estamos tocando la nota correcta, pero algo no funciona.
Como trabajar la afinación? Lo mejor es hacerlo de oído. Aunque existen aparatos llamados afinadores (que te muestran mediante un indicador luminoso si la nota está correctamente afinada, mientras la estás emitiendo), a la larga es mejor que desarrollemos la habilidad de poner afinar más o menos correctamente con nuestro oído, pues no siempre puede que tengamos un aparato disponible o puede que necesitemos afinarnos en relación a otro instrumento que no se ha afinado con un aparato.

Segunda Parte. Segunda Octava.

Una vez sepamos tocar la escala de do correctamente (tal como os indiqué en la publicación anterior), es la hora de abordar el registro de la segunda octava.
Para ello utilizaremos la denominada llave de octava, situada detrás del instrumento (encima de la pieza de plástico circular donde suele apoyarse el pulgar de la mano izquierda).  Precisamente será con la punta de ese mismo dedo con el que la accionaremos (sin levantarlo demasiado, más bien deslizándolo), al mismo tiempo que realizaremos la digitación de la nota correspondiente.
Llave de octava
Llave de octava
Las notas de la segunda octava de la escala de do tendrán la misma digitación que las de la primera octava (a partir de la nota re), con la variante que pulsaremos la llave de octava al mismo tiempo que digitamos.
escala de Do (2 octavas)
El registro de la segunda octava requiere un cambio de presión en el envío del aire (especialmente el paso del do central al re), que realizaremos con el diafragma. Se trata de enviar el aire con una presión ligeramente mayor pero no demasiado fuerte como para que se rompa el sonido. Un buen ejercicio para trabajar el cambio de octava es precisamente realizar previamente la fórmula de mecanismo dore. Repetiremos dicho compás tantas veces como sea necesario, hasta poder tocarlo varias veces seguidas sin error y con facilidad.
Formula de estudio para el cambio de octava
Formula de estudio para el cambio de octava
Una vez trabajado este paso podemos tocar la escala completa en sus dos octavas, de forma ascendente y descendente y tratando siempre de conseguir un sonido lo más claro y homogéneo posible. Trabajad con metrónomo siempre que os sea posible y no olvidéis que la escala puede tocarse “ligada” (sin interrupción del aire) o bien “picada” interrumpiendo el sonido de cada nota con la lengua, como si realizáramos un “ataque” (repasad el post, “primeros sonidos”). 

Primeras Notas (Digitaciones)

Primeras digitaciones

Las primeras digitaciones que les recomiendo trabajar para empezar a tocar son las correspondientes a la escala de Do mayor, la primera escala de las 12 tonalidades mayores que existen y la más sencilla,  puesto que no tiene ni sostenidos ni bemoles.
Quien haya tocado alguna vez la flauta dulce comprobará que son digitaciones muy parecidas. He aquí una pequeña tabla que les ayudará a identificar cada nota con su posición correspondiente de mano izquierda y derecha. Tan solo hay que presionar los dedos sobre las llaves, de manera que éstas cierren correctamente los orificios del saxo. Luego, enviaremos el aire de la forma descrita anteriormente


El sonido ha de ser continuo y deberemos intentar que suene lo más homogéneo posible. Empezar por el sol  (presionan los tres primeros dedos de la mano izquierda presionando las llaves) e ir subiendo progresivamente, quitando un nuevo dedo cada vez.  Recordar que los pulgares deben estar sujetos siempre al instrumento, sin poder separarse. El de la mano izquierda reposará sobre el plástico circular, y el de la mano derecha estará bajo el gancho. No levante el saxofón a peso, utilizar la correa para sujetarlo y ajustarla de la manera que no tengas que hacer excesiva fuerza con los brazos. De momento el dedo meñique de la mano izquierda no lo utilizaremos aún, y el de la mano derecha nos servirá para hacer el do grave.
No hay que desanimarse si no suena bien a la primera, el saxo es un instrumento que requiere dedicación y paciencia. El sonido debe ir construyéndose paulatinamente. Además, a medida que vayamos descendiendo observaremos que las notas graves son un poco más difíciles de hacer sonar. Les recomiendo trabajar cada nota por separado, antes de construir la escala completa. Una vez sean capaces de emitir cada nota por separado correctamente, toca la escala de do a do, tanto en su forma descendente como ascendente. Repitiendo la escala hasta que sean capaces de tocarla correctamente, enviando el aire de forma regular y con un sonido y timbre lo más homogéneo posible (para a respirar si lo consideras necesario). Cuando lo hayas conseguido ya has tocado su primera escala musical.

La Embocadura

La Embocadura.
El saxofón es un instrumento cuyo sonido debe ir construyéndose paulatinamente. Por ello es muy importante la práctica diaria del instrumento, no solo para ganar técnica, sino para trabajar lo que denominamos la embocadura.
La embocadura es la manera como colocamos la boca y los labios alrededor de la boquilla para emitir el sonido. De la embocadura depende la calidad (buena o mala) del sonido que emitimos, la afinación y la flexibilidad con que emitimos dicho sonido. Las primeras veces es frecuente que coloquemos los labios y boca en posición errónea, con lo cual nuestros primeros sonidos suelen ser de mala calidad y desafinados. Sin embargo esto no debe desmotivarnos, solo con la práctica y la constancia conseguiremos ir corrigiendo nuestra embocadura hasta producir un timbre más homogéneo. Aunque cada individuo tiene unas características distintas, para trabajar bien la embocadura, como norma general, deberemos:
- Colocar el labio inferior ligeramente encima de los dientes (como recubriéndolos) y descender el mentón.
- Apoyar la boquilla sobre el labio inferior dispuesto de la susodicha manera.
- Apoyar los dientes de la mandíbula superior sobre el bisel de la boquilla, a un centímetro aproximadamente del extremo (ello hará junto con la colocación de las manos, que el instrumento quede firme y no se mueva).
- Mantener los músculos de alrededor de la boca rodeando la boquilla, ligeramente tensos pero sin crispación, para que el aire no se escape por los lados.
Embocadura
Otro aspecto a tener en cuenta a la hora de emitir nuestro sonido es la respiración diafragmática. El diafragma es un músculo en forma de cúpula que separa el tórax del abdomen. Al respirar por la boca, dicho músculo se hincha, y a medida que vamos expulsando el aire por la boca, éste es presionado por el diafragma (a modo de fuelle), que va deshinchándose progresivamente. Este tipo de respiración nos permite enviar el aire de forma controlada y regular y es básica para poder tocar el saxofón correctamente. Es importante reseñar que no debemos respirar después de cada sonido, sino una vez nos quedemos sin aire.
Diafragma
Finalmente, el último aspecto a tener en cuenta es la posición de la lengua. Ésta deberá estar totalmente libre de movimiento para que arqueándose ligeramente, pueda “golpear” la caña contra la boquilla, para obstruir el paso del aire cuando sea necesario. Cuando emitamos nuestros primeros sonidos es aconsejable que la lengua esté cerrando el paso del aire. De esta manera, inmediatamente la retiramos (como para pronunciar taaa), siendo el aire liberado y haciendo vibrar la caña. Cuando queramos bloquear la emisión de sonido volveremos a colocar la lengua en la posición inicial. Este procedimiento se denomina “atacar”una nota.
Cabe recordar que la posición del cuerpo es muy importante en todo este proceso. Debemos estar erguidos pero sin acumular tensión en los hombros (que dejaremos caer ligeramente). El peso del cuerpo debe estar bien repartido entre nuestras dos piernas. Solo así nos aseguraremos de emitir el sonido correctamente y sin tensión corporal.

La Caña

Hablando sobre cañas

La caña, junto con la boquilla es una de las partes más importantes del saxofón y es el elemento mediante el cual generaremos el sonido de nuestro instrumento.
La caña es un trozo de madera en forma de tira, procedente de la planta herbácea del mismo nombre y a la que se le ha hecho un proceso de manufacturación (pelado, secado, corte y lijado principalmente), hasta que llega a nuestras manos. Este proceso es el que le otorga sus características sonoras. Aunque cada fabricante tiene su propio proceso, la caña por lo general presenta unas partes comunes que son las de la ilustración adjunta.
partes caña
El parámetro más importante de una caña es su dureza (determinada por su espesor, es decir, la cantidad de madera que tiene) y es por ello que los fabricantes ordenan la dureza de sus cañas ya sea numéricamente (con dígitos del 1 al 5, incluyendo también mitades: 1 y ½, 2 y ½, etc.),  o bien con nomenclaturas tipo softmedium softhard, etc. La dureza es importante porque determina el tipo de sonido que producimos. La caña blanda es más cómoda para producir sonido y ejecutar picados, pero por el contrario nos ofrece un sonido con poco cuerpo. La caña dura nos ofrece mejores agudos y más cuerpo. Existen otros parámetros en la caña diferentes en cada fabricante (como por ejemplo, el tipo de corte del extremo o la curva de lijado), que convierten a la caña en más apropiada para practicar determinados estilos musicales (jazz, clásica, etc.). Algunas de las marcas más importantes de cañas sonVandorenRicoLa Voz Hemke, aunque hay muchas más.
Escoger que caña nos puede ir bien no es tarea fácil para un principiante. Incluso para un profesional (cuyo sonido está plenamente desarrollado) a veces esta tarea puede suponerle un dilema en función de los matices que esté buscando. El mundo de la caña y sus tipos es muy complejo y lo recomendable es investigar y probar que tipo de caña se ajusta mejor a nuestras necesidades y características. Es recomendable que alguien que empiece utilice una caña blanda (la marca quizás no es lo más importante de entrada) para que se sienta cómodo y pueda proyectar sonido con facilidad. Con la práctica y el tiempo, podremos ir endureciendo la caña y probando otras marcas, puesto que a medida que se vaya construyendo nuestro propio sonido, cada vez iremos adquiriendo un mayor criterio y tendremos más elementos para determinar que tipo de sonido estamos buscando.
Aquí os dejo una pequeña tabla comparativa entre cañas de diferentes marcas, para que os ayude a orientaros un poco mejor:
taula_comparativa_canyes

Tesitura del Saxofón.

Tesitura del saxofón

La tesitura de un instrumento es el rango o extensión de notas (de la más grave a la más aguda) que es capaz de emitir.
En el caso de la familia de los saxofones diremos que la extensión de cada uno de ellos es sensiblemente la misma y está comprendida entre las notas sib 2 (el si bemol por debajo de la primera línea adicional inferior del pentagrama en clave de sol), al fa# 5 (el fa sostenido por encima de la tercera línea adicional superior del pentagrama en clave de sol). En algunos casos, el saxo barítono, a diferencia de los demás saxos, puede bajar hasta un la 2. También en algunos casos, el saxo soprano puede presentar una llave adicional para llegar al sol 5.  Sin embargo, las notas que se emiten en un saxofón más arriba del fa# 5  se consideran sobreagudos y precisan de una técnica adicional (además de unas digitaciones especiales) para ser producidas.
La música para saxofón se compone y se escribe por lo general en clave de sol. No obstante, hay que tener en cuenta que aunque cada uno de los saxofones tenga la misma extensión de notas, su correspondencia con los sonidos reales del piano es distinta. En realidad, cada miembro de la familia de los saxofones abarca una parte concreta del registro del piano. Además,  debemos recordar que son instrumentos transpositores. El hecho de que todos los miembros de la familia de los saxofones usen el mismo sistema de llaves y la misma digitación para producir una nota determinada, es para facilitar su aprendizaje y para que no sea difícil para el intérprete cambiar de uno a otro, puesto que lo usual es que un mismo intérprete toque más de un miembro de la familia de los saxofones.
En esta ilustración adjunta puedes ver la extensión de cada uno de los saxofones y su correspondencia con los sonidos reales del piano:
tesitura saxofon

Partes del Saxofón.

Partes del saxofón

Cuando adquieras tu primer saxofón, es importante que sepas distinguir las partes que lo componen.
En primer lugar, la parte no desmontable constituye el cuerpo del instrumento. Éste está formado por un tubo cónico y delgado de latón donde se encuentran los agujeros (que se tapan mediante almohadillas que se presionan con los dedos, por la parte del nácar). El cuerpo se ensancha en su extremo formando la campana, obertura redondeada por donde sale el sonido que producimos.
Para prolongar dicho cuerpo hasta la boca del intérprete, le insertaremos una pieza curvada denominada tudel, fijada al cuerpo del instrumento mediante una clavilla. La punta del tudel estará recubierta de corcho, a fin de que le podamos colocar la boquilla y quede perfectamente fijada.
La boquilla es una de las partes más importantes del saxofón, puesto que es el elemento mediante el cual generaremos sonido. Se trata de una pieza cónica y hueca a la que fijaremos una caña de madera mediante una abrazadera, y por la que soplaremos para conseguir el sonido. Las boquillas pueden ser de diversos materiales como metal, ebonita (comúnmente llamadas “de pasta”) o madera. Al soplar dentro de la boquilla, el aire que enviamos hace vibrar la caña y se produce el sonido. La caña o lengüeta, es una tira fina de madera (aunque podemos encontrar cañas de materiales sintéticos) en forma rectangular y cuya punta es curva para adaptarse a la forma de la boquilla.
La boquilla y la caña son dos elementos muy importantes en la construcción del sonido de un saxofonista, de los cuales hablaremos más adelante. En las ilustraciones adjuntas puedes ver un esquema de las diferentes partes explicadas.



Historia del Saxofón.

Breve historia del saxofón

El saxofón fue inventado en el siglo XIX por el clarinetista y fabricante de instrumentos musicales de origen belga, Adolphe Sax (1814-1894). El nombre del instrumento (“saxofón”), nace de la unión del apellido de su inventor, “Sax”, más el sufijo “fon/fono” (originario del griego phonos,que significa “sonido”). Por lo tanto, la palabra saxofón equivale a decir “sonido de Sax”.
El instrumento nace como una mejora del clarinete llevada a cabo por Sax hacia 1840. Dos años más tarde lo da a conocer en Paris, ciudad en la que establecería su taller de instrumentos y donde verían la luz el resto de instrumentos de la familia. Sax no solo se dedicó a la construcción y fabricación de saxofones puesto que de sus talleres surgieron numerosas patentes para instrumentos de viento (especialmente de la familia del viento-metal). Se le atribuye entre otras, la invención del fliscornio(perteneciente a la familia de las trompetas) y del bombardino(instrumento de la familia de las tubas).

El saxofón tuvo una rápida aceptación, especialmente en bandas militares, y captó la atención de los compositores románticos del momento (como por ejemplo Berlioz o Bizet), que empezaron a emplearlo en sus obras. Se establecería además, la cátedra de saxofón en el conservatorio de Paris, a cargo del mismo Sax. Aunque el instrumento corrió el riesgo de caer en el olvido (especialmente a partir de 1870, en la que dicha cátedra se cerraría por razones económicas), el instrumento iría adquiriendo con el paso del tiempo numerosas mejoras y modificaciones en su mecánica y llaves. A partir de la década de 1920 y con el nacimiento del jazz, el saxofón volvería a renacer al servicio de una música y de unos intérpretes que lo llevarían a sus mejores cotas de expresividad. La versatilidad de éste instrumento propiciaría su incorporación también a otras músicas más populares como el rhythm & blues y el rock & roll, a partir de la década de 1950.
Hoy en día  no solo podemos encontrar el sonido del saxofón en la música clásica o el jazz, sino también en música pop de variada índole (rock, funk, soul) así como en las llamadas “músicas del mundo